«No puede volver a pasar en la educación santafesina»

«No puede volver a pasar en la educación santafesina»

de Rosario Cristiani


A pocos días de la renuncia de la ministra de Educación Prof. Letizia Mengarelli, es bueno que repasemos aspectos de su gestión que significaron decisiones inadecuadas, o directamente falta de resoluciones para que tales hechos no se reiteren para bien de la educación santafesina en su conjunto.

Es absolutamente simplista pensar que la ministra Mengarelli renuncia por consecuencias del video del acto en la escuela de Los Amores. Plantear esa hipótesis exclusivamente, no permite ver la dimensión real de su alejamiento. La Ministra abandona su cargo por el estrepitoso fracaso de su gestión, no en temas ocasionales, sino en asuntos que constituyen la columna vertebral de la política educativa de una provincia.

DECISIONES
Y CRITICAS

La ministra Mengarelli no ha sabido, no ha querido o no ha podido tomar decisiones oportunas en temas claves como los que enunciamos a continuación:
* En el mes de marzo impuso la implementación de un cambio curricular en las escuelas secundarias, sin haber garantizado la participación docente en el debate, sin haber «escuchado» las propuestas de las comunidades educativas de la provincia, con una actitud claramente autoritaria que no ayudó a una puesta en marcha de un diseño curricular que se supone debía ser «mejorador» del existente.
* Mordaza a las Universidades: las convocó para participar de la revisión del documento de orientación sobre el cambio curricular, pero realizó la convocatoria después de que el Ministerio a su cargo hubiera tomado las resoluciones al respecto. Este detalle no es significativo para la ex ministra, ya que considera que la consulta a las instituciones universitarias era apenas una «contribución» ya que no necesita requerir opinión de ningún organismo.
* No logró generar políticas de disminución del fracaso escolar ni de la repitencia en el nivel secundario, como tampoco evitar el desgranamiento y la deserción, fuertemente asociados a estos factores. No existen políticas de apoyo a las escuelas rurales, a pesar de que el discurso habla de educación inclusiva; ¿los chicos de los ambientes rurales no tienen los mismos derechos que los que viven en ciudades? 
* Destruyó el sistema de prácticas profesionalizantes en las Escuelas Técnicas provinciales que tantos beneficios aportaron en la historia de estos establecimientos para la formación de los alumnos en ambientes concretos de trabajo. Escudándose en desprolijidades ocurridas en algunas pocas experiencias, construyó desde su Ministerio un sistema perverso de tramitación burocrática que desalienta a las empresas interesadas a participar de la co-formación de los estudiantes. Con esta decisión equivocada -podría haber destinado alguno de los numerosos funcionarios provinciales para efectuar orientación a las instituciones y controles que garantizaran la efectividad del sistema- destruyó un esquema de colaboración público-privada que enriquecía notablemente la calidad de la educación técnica que recibían los alumnos incluidos en el mismo.
* Pero aún fue más lejos en la lamentable sucesión de malas decisiones con respecto a la educación técnica. Sin apoyo de los docentes, ni de las comunidades educativas de las escuelas técnicas, resuelve, con su equipo de educadores de escritorio, suprimir talleres tradicionales en estos establecimientos que representan un eje central en la formación de los jóvenes. Las comunidades educativas estaban más dispuestas que la ministra a defender esta formación que el desarrollo del país demanda, y se expresaron con diversas formas de repudio, la más contundente, la toma de escuelas. Todo este malestar podría haberse evitado con un proceso más inclusivo, más participativo en la toma de decisiones, pero la Ministra Mengarelli, desconoció o desvalorizó este tipo de consultas. 
* Otra muestra flagrante de este autoritarismo lo representa la desmedida reacción frente a los conceptos de Fernando Pisani que cometió el pecado de hablar en los medios acerca de la destrucción de los talleres que provoca, en sus palabras: «que del técnico se cumplan sólo las apariencias».
* Más autoritarismo con el Decreto 962 que limita las facultades de las cooperadoras escolares para la solicitud e implementación de los fondos FAE, decreto fuertemente rechazado por estas asociaciones ligadas a la vida escolar. Tan enmarañado resultó el contenido de esta norma legal que el mismo Ministerio de Educación resolvió suspender su aplicación en una clara confirmación de que la medida fue inconsulta, inoportuna e innecesaria.
* En una actitud desconcertante, aumentan notablemente la cantidad de sumarios a docentes y en su resolución, el Ministerio de Educación desconoce el dictamen de la Junta de Disciplina, aludiendo que su dictamen es apenas una «propuesta». Más soberbia, más desprecio por lo instituido.
* Otro escándalo que, según humildemente entendemos, se suma a las causas de su renuncia es el de los problemas edilicios de la Cocina Centralizada, de Granadero Baigorria. Durante 48 horas el organismo no brindó las 13 mil raciones calientes que elabora diariamente; en su lugar, se repartieron sándwiches. Estos problemas edilicios no son nuevos, productos de algún cataclismo, son problemas que ya la anterior ministra Rasino se había comprometido a solucionar en 90 días y sin embargo, allí están, sin atención, sin solución.
* Resulta insólito que en las carreras de los Institutos Superiores de Profesorado, donde se forman los docentes que educarán a todos los santafesinos, se han incluido espacios curriculares que nunca se dictaron, por lo cual los alumnos recibieron la aprobación de los mismos por decreto. Insólito pero posible en la órbita del ministerio Mengarelli.

RENUNCIA
Esta sencilla y seguramente incompleta enumeración demuestra claramente que la Ministra de Educación no renuncia por causa del video de la Escuela de Los Amores. Hay razones más hondas, más graves, que se instalan en el núcleo duro de las políticas educativas que han definido su alejamiento. El alejamiento de la Ministra habla inequívocamente del contundente fracaso de su gestión. Fracaso que se sustenta en la falta de políticas para temas candentes, autoritarismo a ultranza en el trato con las instituciones, régimen del temor a la opinión disonante instalado con fuerza en el colectivo docente, incapacidad para resolver los problemas y gestionar soluciones. Por eso retomamos el sentido del título: esto no puede volver a pasar en la Educación Santafesina. Nos merecemos mucho más. Ojalá la nueva Ministra pueda superar este pálido y deslucido desempeño y encuentre los caminos para reparar los errores cometidos y no volver a cometerlos. 
Nosotros, desde nuestra posición política y nuestra función pública, seguiremos bregando porque la educación en Santa Fe sea inclusiva, que garantice verdadera igualdad de oportunidades y posibilidades, sin desequilibrios norte-sur, ni campo-ciudad, sin inequidades sociales. Creemos firmemente en una educación que garantice el acceso a todos los ciudadanos y ciudadanas, pero que también genere las condiciones para la permanencia y el egreso de los diferentes niveles.
Y esencialmente, creemos, sostenemos y defendemos una educación que asegure la participación democrática de docentes, familias y estudiantes en las instituciones educativas de todos los niveles. (N. de la R.): la prof. Rosario Cristiani, es presidente de la Comisión Educación Ciencia, Tecnología e Innovación de la Cámara de Diputados de Santa Fe).

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